Es importante enfatizar sobre los nuevos paradigmas que se estan planteando en el nuevo accionar de la política exterior boliviana, y podemos decir que la diplomacia está pasando por un momento que entendemos especialmente propicio, que está viviendo un período de máxima autoconciencia y autocuestionamiento, en el que todo se analiza y se replantea con particular intensidad: la teoría, los métodos, el objeto, las funciones y hasta la propia historiografía de la Diplomacia.
El siglo pasado hemos pasado de un mundo bipolar a un mundo unipolar en crisis, ninguna de estas correlaciones de fuerza ha sido saludable para el mundo y la humanidad. Tenemos una situación en la que un grupo de países tienen el poder de definir y legalizar la intervención militar, un mundo de mayor equilibrio es impensable sin el desarrollo de un mundo multipolar.
Hoy, está claro que el objeto de las políticas internacionales no abarca solamente el relacionamiento de los Estados (Pablo Solón, 2006), sino de afirmar la concepción de la vida (humanidad) y la naturaleza.
Estamos en tiempos de cambio fundamentales, que es a destacar un despertar de los pueblos originarios indígenas en los territorios de Abya Yala, que es el nombre que antes de la llegada de los europeos fue dado al continente americano por la nación Kuna de Panamá y Colombia, pero también fue adoptado por la nación Maya. En lengua Kuna, Abya Yala quiere decir "tierra en plena madurez" o "tierra de la eterna juventud". Como parte de este resurgir de muchos pueblos, historias, lenguas, identidades, cosmovisiones, encontramos una Bolivia con Gobierno indígena nacido y crecido desde las comunidades en plena soberanía, con un fuerte apoyo urbano y de los movimientos sociales en el campo y las ciudades.
En Bolivia se maneja el tema de la “Diplomacia de los pueblos”, como un concepto en construcción que abarca desde el hecho de que en las relaciones internacionales el país debe hacer primar ante todo los intereses de nuestro pueblo, hasta el hecho que de muchas veces podemos avanzar de manera más sustanciosa a través de la aproximación de la diplomacia de nuestros pueblos, para “vivir bien”.
Se dice “vivir bien” porque no se aspira a vivir mejor que los otros, porque cuando se habla de vivir mejor siempre hay alguien que está viviendo peor que uno y esa no es la aspiración que se plantea, está enfocada que el ser humano tenga las condiciones básicas indispensables para vivir, tenemos que complementarnos y no competir, se tiene que compartir y no aprovecharse del otro, de vivir en armonía entre los seres vivos y con nuestra madre tierra "pachamama" (Evo Morales, 2006). basado en los principios de la Cultura de la vida.
Imágen: Unidad de Prensa Cancilleria.

